Serían alrededor de las 19:15 h y la “noche de Halloween” se
adelantó en la parada de Metro de “Àngel Guimerà”. Sí, sí, totalmente cierto. Siempre he pensado que en ocasiones “me
despisto”, y tal fue mi asombro que tuve que mirar, un par de veces, la fecha
en la que nos encontrábamos. No estaba equivocado, era día 30. No me había
despistado, pero delante de mí tenía un “muerto viviente”, o lo que es lo
mismo, un chico disfrazado de “mono asesino”, con su “máscara” de primate y
demás “atrezzo”, poco recomendable para encontrárselo en un callejón sin
salida. Consciente o no, este peculiar mono, nos estaba avanzando lo que iba a
pasar en Mestalla poco después. Ni más ni menos: Noche de difuntos.
¡Qué sabio el mono asesino! Probablemente iba camino del
antiguo Luis Casanova, convencido de la victoria de su equipo… lo que yo
desconocía es que era de la UD Almería.
Y eso fue lo que ocurrió anoche en Mestalla. Muertos
vivientes por todo el campo. No me refiero a los jugadores del Valencia CF, de
los cuales poco hay que decir más allá de que juegan a “algo” (fútbol sería
mucho decir) en “segunda” marcha y sin pasar de 40 km/h… me refiero a los
futbolistas de Francisco, colistas de Primera División, de los más goleados en
España, con ninguna victoria en su casillero (hasta ayer), el agua al cuello y
un entrenador más fuera que dentro. ¡Estos sí que son muertos vivientes!
Decidieron aparecer por el césped de Mestalla una noche antes de su cita y
sembrar el “horror” en el “Coliseo Valencianista”. Aquí no hubo “ni truco ni
trato”, sólo caramelos amargos en forma de goles que cayeron como una losa y
que “casi” sentenciaron a los allí presentes.
Quizá me arriesgue
mucho diciendo esto, pero tengo la sensación de que se acaba la temporada para
el equipo de Djukic. No me refiero a la destitución del entrenador o lo que
pueda venir. Voy más allá. Es muy probable que el Valencia CF, en la Jornada
11, haya dicho adiós a la próxima edición de la Champions, muy triste a la vez.
Estamos en el mes de Octubre y la pelea por la competición europea se esfuma.
Hay tres plazas aseguradas para tres equipos que desde luego se las merecen, y
una cuarta que no está cara, ¡está carísima! Sinceramente, no veo a este equipo
recortando 7/10 puntos. Dos meses de competición y puedes haber dicho “adiós” a
Europa. Podrías conformarte con la Europa League, pero viendo al resto de
conjuntos… ¿llegará este Valencia a esas plazas? Y aún nos podríamos plantear
que pasará cuando en la actual competición europea en la que “pulula” este
equipo, llegue el turno de lidiar con escuadras más fuertes que las hasta ahora
vistas. ¿Y la Copa del Rey? Más vale no pensar.
¡No todo está perdido! Justo en el momento en el que salía
de “la casa de los horrores” presencié una escena que hizo desaparecer al “mono
asesino” de mi mente. Allí estaba ella, demostrándonos a todos que hay vida
(nunca mejor dicho) Una mamá con su bebé en brazos, y digo “bebé” porque la
criatura no debería tener más de 4 meses.
Sí, sí, totalmente cierto. ¡Se lo había llevado al fútbol! Eso sí que es
afición y fe.
Y a esa fe es a la que va a tener que apelar todo un club
inmerso en una reconversión continua, que en ocasiones pierde el norte y no
sabe encontrarlo, pero que tiene en su fiel masa social el apoyo necesario
para, por lo menos, salvar los muebles.